Me encanta esta receta por lo sencilla que es de hacer, los solomillos quedan en su punto y la salsa está riquísima.
La primera vez que la hice casi hubo peleas en casa (de broma, claro) porque mi cuñada no quería que sus hermanos lo comiesen para llevárselo en un tupper a su casa. No lo consiguió porque entre ellos y mi hija mayor, que acababan de llegar de esquiar, voló y no quedaron ni las migas, jajaja. Desde ese momento, la apunté en recetas favoritas para hacer en cenas especiales.
¡Espero que os guste!