¡¡¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!!! Espero que estéis pasando domingo maravilloso.
Es un día que merece un buen postre y como nos encantan las tartas de queso, he preparado ésta: “Cheesecake brûlée”. ¡Está espectacular!
Es una tarta de queso con un ligero sabor a vainilla y la cubierta queda crujiente al quemar el azúcar con un soplete de cocina.
A nosotros nos gusta que quede cuajada, si os gusta más cremosa, reducir el tiempo de horneado 10 minutos.
¡Espero que os guste!
Cheesecake brûlée, en Thermomix
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Ingredientes: (para 12 raciones)
* Para la base:
– 75 g de mantequilla en trozos (y un poco más para engrasar el molde)
– 200 g de galletas Digestive
* Para la cheesecake:
– 700 g de queso cremoso, tipo Philadelphia®
– 160 g de nata para montar, con 35% m.g.
– 200 g de azúcar (y algo más para quemar)
– 25 g de vainilla líquida
– 4 huevos L
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Preparación:
Precalentamos el horno a 180º. En una bandeja de horno ponemos agua para hacer la tarta al baño maría, introducimos la bandeja con el agua en el horno.
Forramos con papel de hornear la base de un molde desmoldable de 23 cm y engrasamos las paredes con un poco de mantequilla. Forramos el molde por fuera con papel de aluminio para que no entre agua en la tarta durante el horneado. Reservamos.
1.- Base:
En el vaso de la Thermomix ponemos la mantequilla y programamos 2 minutos, temperatura 50º y velocidad 1.
Añadimos las galletas y programamos 8 segundos, a velocidad 8.
Vertemos en el molde preparado y presionamos la mezcla con el dorso de una cuchara cubriendo la base del molde para que quede compacta.
Reservamos en el frigorífico o en el congelador mientras continuamos con la receta.
Con papel de cocina, retiramos los restos de galletas que hayan quedado en el vaso.
2.- Cheesecake:
Ponemos en el vaso el queso, la nata, el azúcar y la vainilla. Programamos 1 minuto, a velocidad 3.
Con la espátula, mezclamos bien la mezcla y añadimos los huevos. Programamos 1 minuto, a velocidad 3.
Sacamos el molde del frigorífico y vertemos esta mezcla, con cuidado, sobre la base de galletas.
Horneamos durante 45-50 minutos, a 180º.
Apagamos el horno, abrimos un poco la puerta y dejamos la tarta dentro durante 20 minutos.
Sacamos la tarta del horno, retiramos el papel de aluminio que recubre el molde y dejamos que temple.
Reservamos en el frigorífico durante 6 horas.
Desmoldamos y espolvoreamos azúcar sobre la superficie, cubriéndola. Quemamos el azúcar con un soplete de cocina, partimos en porciones y servimos.