En cuanto empieza la temporada de fresas, una de las primeras cosas que hago es esta mermelada.
Está riquísima y en mi casa la tomamos casi todos los días en el desayuno con tostadas de pan y mantequilla.
En las últimas 4 semanas ya la he hecho tres veces porque a quien también la gusta muchísimo la mermelada es a la abuela de mi marido y la última vez que vino a casa se llevó un tarro que me quedaba. La verdad es que queda riquísima y cuando te acostumbras a estas mermeladas caseras, ya no quieres de las compradas. Eso le pasa a mis niñas y en cuanto va quedando poco, siempre me recuerdan que tenemos que hacer más. Ahora las apetece ésta y cuando vamos al super enseguida se acuerdan y me preguntan si tenemos que comprar fresas para hacer la mermelada.
Es una mermelada que suele quedar bastante líquida y a mí me gusta añadirle un par de hojas de gelatina hidratadas para que espese y que así quede justo en el punto de espesor que nos gusta.
¡Animaros a hacerla, os gustará!.
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Ingredientes:
– 500 gr. de fresas
– 10 gr. de zumo de limón
– 400 gr. de azúcar
– 2 hojas de gelatina
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Preparación:
Primero, lavamos las fresas y las secamos con papel de cocina.
En el vaso de la Thermomix, echamos las fresas bien limpias y sin las hojas, el zumo de limón y el azúcar. Programamos 25 segundos, a velocidad 5-7-9. Con la espátula, bajamos los restos que hayan quedado en las paredes y en la tapa del vaso, hacia las cuchillas.
Seguidamente, programamos 30-40 minutos, temperatura varoma y velocidad 3. El tiempo dependerá del agua que tengan las fresas, os recomiendo empezar con 30 minutos y si queda muy líquida poner otros 10 minutos más. En las tres veces que la he hecho he necesitado poner 40 minutos y añadir la gelatina, pero dependiendo de las fresas puede que con 30 minutos y sin gelatina quede perfecta.
Pasados los primeros 5 minutos, quitamos el cubilete y colocamos el cestillo sobre la tapa para evitar salpicaduras y qué así evapore mejor.
A falta de 10 minutos para el final, en un bol con agua fría ponemos a hidratar las hojas de gelatina.
Pasados los 40 minutos, comprobamos cómo ha quedado la mermelada. Si vemos que está bastante líquida (teniendo en cuenta que al enfriar espesa un poco), añadimos las 2 hojas de gelatina hidratadas y programamos 30 segundos, a velocidad 3.
Vertemos la mermelada en un bote o tarro de cristal y dejamos enfriar. Cuando esté fría, tapamos y guardamos en el frigorífico.
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Nota: a mis hijas las gusta sin pepitas y según terminan los 30 segundos, la paso al bote o tarro de cristal a través de un colador para eliminarlas. Hay que hacerlo cuando todavía está muy caliente y líquida, antes de que espese. Me ayudo de una cuchara para moverla y que pase toda la mermelada, quedando en el colador sólo las pepitas.
Hola Elena, te sigo todos los días pero no pongo comentarios pero hoy si, por que se le hecha tanta azúcar a las mermeladas yo para mi me parece que es mucha azúcar, pero si es a si se la pongo pero no estará muy dulce bueno que en todas las maneras me gustan todas tus recetas pero esta la haré y ya te contare, un saludo y sigue a si……
Hola Mari Carmen, prueba y me cuentas. A mí me gusta mucho como queda con ese azúcar (las mermeladas son muy dulces). De todos modos, yo siempre le echo menos de lo habitual porque lo normal es que se eche la misma cantidad de fruta y de azúcar. Un saludo.
Yo también soy de hacer muchas mermeladas, pero desde que tengo que restringir el azúcar, voy buscando si se pueden hacer con edulcorante. De todas formas, ésta la voy a probar para mi familia porque nunca le he puesto gelatina y me parece una buena idea para experimentar. Yo le pongo un poco menos de azúcar y me sale bien, simplemente aumentando un poco el tiempo de cocción.
Besos
¡Ya me contarás qué tal, Marisa!, espero que te guste. Besos.
Hola! En mi casa también tenemos que controlar el azúcar, y las hacemos con fructosa. Tanto con azúcar como con la fructosa utilizo menos cantidad aún que en la receta, y está buenísima
¡Me alegra que te guste, Verónica!.
Que ricas salen las mermeladas con la thermomix, la verdad que no merece la pena comprarlas.
¡Están riquísimas!, y con ingredientes naturales. Besos.
He hecho la mermelada y a salido perfectas y buenisima…
¡Me alegro, Susana!