¡Qué bueno está este pan!
Queda muy esponjoso y blando, no tiene un sabor fuerte a café y las uvas pasas le van perfecto. Además, es bastante grande así que lo podemos hacer para tomar el café con amigos y familia.
Cuando más rico está es una vez esté frío después de hacerlo. Al día siguiente, si lo envolvemos en papel film, sigue estando riquísimo pero la corteza queda más blanda, no crujiente como cuando lo hacemos.
Se puede hacer de la forma que más nos guste. En este caso, lo he hecho como una trenza de sólo 2 tiras. Es muy sencillo: hacemos 2 rulos iguales con la masa, los unimos por uno de los extremos (para que no se deshaga, a unirlos doblaremos un poco de masa del rulo que queda encima, por debajo de ese extremo) y vamos colocando un rulo encima del otro de modo que el que queda debajo se pasa por encima del otro y así se van alternando. Unimos los extremos del final y volvemos a doblar un trocito de masa por debajo, para que no se deshaga.
Es importante, como en todas las masas de este tipo, que lo hagamos sin prisa y que dejemos que leve lo suficiente, así conseguiremos que nos quede más esponjoso y suave.
¡Espero que os guste!
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