Me encanta la mermelada de naranja pero me apetecía hacer una que fuese un poquito amarga. Tampoco es que me guste muy, muy amarga, pero un poquitín sí.
Creo que ésta ha sido la tercera vez que la hacía y me ha quedado perfecta, justo como a mí me gusta. Las otras dos veces le había puesto demasiada piel o poca azúcar, de modo que aunque me las comí, no me terminaron de convencer.
Ésta sí que es la definitiva, así que hoy, para desayunar, toca pan tostado con mermelada de naranja amarga.
¡Espero que os guste!.