La soja es un alimento muy beneficioso para la salud, no contiene lactosa, grasas saturadas, ni colesterol y además, aporta menos cantidad de sodio y calorías.
Descubrí la leche de soja hace unos cuantos años cuando la probé en casa de mis suegros. Ellos no son intolerantes a la lactosa pero como la soja tiene un elevado contenido de isoflavonas, potentes antioxidantes que protegen frente al desarrollo de cáncer de mama y permiten regular el balance hormonal en la mujer (pudiendo prevenir la osteoporosis), mi suegra decidió empezar a tomarla, después de que su médico se la recomendase. Desde entonces es la leche que se toma en su casa y a mis hijas las encanta.
Ésta es una receta muy sencilla y de ella sacaremos otras dos recetas que serán las próximas que ponga en el blog: bizcocho de soja y yogur de soja.
Para hacer esta bebida o leche, sólo necesitamos habas de soja amarilla, de venta en herbolarios, y agua (a mí me gusta hacerla con agua mineral).
Hay muchas personas y sobre todo niños que son intolerantes a la lactosa y esta bebida es un perfecto sustituto de la leche de vaca. Así que por ésto y por todos los beneficios que nos aporta, os recomiendo que la probéis.
¡Espero que os guste!.
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