¡Estas costillas están para chuparse los dedos!, ésto es lo que dijo mi hija mayor cuando las hice la semana pasada para cenar. Mi marido y yo apenas las probamos porque entre las dos se pusieron mano a mano con las costillas y las patatas fritas y … ¡cómo me gusta verlas comer con tantas ganas y apetito!
Es una receta sencilla y quedan como las típicas costillas americanas que tienen ese toque dulce de la salsa. En cuanto al tiempo en el horno, ya os he contado muchas veces que mi horno es muy sencillo, ya tiene muchos años y, aunque a mí me encanta cómo salen las cosas, es un poco más lento que los de ahora (puede que en los vuestros se hagan antes). Ya le tengo cogido el punto y hasta que no deje de funcionar no voy a cambiarlo, ¡le tengo cariño, jajaja!
¡Espero que os gusten!, ahhh y no os olvidéis de las patatas fritas.